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18 de diciembre de 2013

El lazarillo de ciegos caminantes

Entre el abundante número de libros de viajes que se producen en el siglo XVIII para saciar la curiosidad europea sobre el continente americano aparece en 1775 en Lima El Lazarillo de ciegos caminantes del santanderino Alonso Carrió, libro que constituye un magnífico documento para conocer la realidad de la sociedad americana de su época, eso sí sin perder de vista la perspectiva colonialista de su autor.


Aun tratándose de un libro de viajes, encontramos en él una serie de rasgos (notas costumbristas, humor en las descripciones, inserción de anécdotas personales, citas y referencias a autores clásicos y contemporáneos del autor…) que lo hacen muy singular dentro de su género. Incluso su propio título lo es como lo es el hecho de que fuera publicado con falsa licencia, falso lugar de edición, falsa imprenta y bajo falsa autoría, concretamente la de Calixto Bustamante Inca (‹‹Concolorcorvo››) quien en realidad fue amanuense de Carrió durante diez meses.  

Los motivos reales que llevaron a ello a su verdadero autor no los sabemos con certeza pero entre los debatidos y argumentados por los estudiosos bien podríamos aventurarnos a incluir que se tratara de una licencia poética más para enriquecer su obra.

Alonso Carrió embarcó hacia América en 1736, cuando tenía unos 20 años. Primero estuvo en México y luego en Perú desde donde llevó a cabo varias misiones comerciales en Chile y Buenos Aires. Posteriormente obtuvo el cargo de Segundo Comisionado para el arreglo de Correos y ajuste de Postas entre Montevideo – Buenos Aires – Lima (misma ruta que sigue en el libro), circunstancias que lo convierten en un gran conocedor del territorio tanto desde su perspectiva comercial como de funcionario. 


Mientras se recorre este itinerario en El lazarillo Carrió nos va ofreciendo abundante información sobre distancias geográficas entre poblaciones, paisajes, construcción de las ciudades, sobre la salubridad del agua o sobre la flora y fauna. Por lo que respecta a la población se nos da cuenta del número de habitantes, su forma de ganarse la vida ─ prestando especial atención al comercio de mulas sobre el que dedica un buen número de páginas─, sus hábitos alimenticios ─resaltando el excesivo consumo de vacuno─, su vestimenta y sus formas de diversión, entre otros aspectos. 

La población que va describiendo la clasifica por razas o castas y es a partir de estas descripciones donde se aprecia su visión claramente colonialista de la sociedad americana.  

Por un lado habla de los blancos que subdivide en españoles europeos y españoles americanos o criollos.  A los primeros, que considera superiores a los romanos, intenta siempre defenderlos de las acusaciones que se les hacían sobre todo desde Europa. Se observa en todo el libro una sobrevaloración de lo español especialmente manifiesta en los capítulos XVII, XVIII y XIX en los que los exonera de las acusaciones en torno a los repartimientos, la esclavitud de los indios y los obrajes. Por lo que respecta a los criollos, aunque reconoce su rivalidad con los peninsulares, adopta una actitud conciliadora en el enfrentamiento entre gachupines y criollos y los defiende de los falsos juicios que circulaban por Europa.  


En segundo lugar están los indios a quienes en ocasiones distingue entre indios ‹‹civilizados›› e indios ‹‹bárbaros››.  En general los considera holgazanes, falsos creyentes, idólatras, crueles, vengativos, traidores, ladrones, borrachos, entre otros distintivos. No obstante, también menciona algún rasgo positivo como su inteligencia, su habilidad para las artes y su capacidad de sacrificio y obediencia. Dentro de este grupo también hace alguna alusión sobre los mestizos a quienes califica ‹‹peores que gitanos›› y nombra despectivamente con el diminutivo ‹‹mesticillos››

El tercer puesto de la escala lo ocupan los negros (libres y esclavos) y mulatos. Carrió considera a los negros esclavos ‹‹trastos inútiles y casi perjudiciales, porque además de su natural torpeza y ninguna práctica en los caminos, son tan sensibles al frío que muchas veces se quedan inmóviles y helados…›› e incluso los negros civilizados ‹‹son infinitamente más groseros que los indios››. Nos resulta muy significativo para conocer su visión respecto al esclavismo lo apuntado al intentar describir el número de habitantes en  la ciudad de Córdoba: ‹‹…pero en las casas principales es crecidísimo el número de esclavos, la mayor parte criollos, de cuantas castas se pueden discurrir, porque en esta ciudad y en todo el Tucumán no hay la fragilidad de dar libertad a ninguno…››, ideas que se reiteran a lo largo del libro.


Otro aspecto que muestra su visión de superioridad como español europeo lo podemos observar en sus comentarios respecto a las lenguas autóctonas que considera necesario abolir ‹‹… se debía poner el mayor conato para que olvidasen enteramente su idioma natural›› y culpa a los misioneros por permitir mantenerlas y no imponer el castellano.

Podemos concluir diciendo que Carrió desarrolla toda esta abundante información con una prosa que destaca por su claridad expositiva, sin dejar de lado la inserción de chistes, refranes y anécdotas que hacen muy amena su lectura. Se trata de una obra que además de ciertos valores científicos reúne valores literarios que la convierten en un libro de viajes muy singular y por supuesto muy diferente a los de su época. 



11 de diciembre de 2013

Biblioteca Vasconcelos


Seguimos nuestro paseo por las bibliotecas más impresionantes del mundo. Sin embargo, en esta oportunidad la que llama nuestra atención no está ubicada en un edificio antiguo y señorial sino en uno del siglo XXI. Nos referimos a la Biblioteca Vasconcelos de la ciudad de México, también conocida como la Megabiblioteca, que alberga más de medio millón de ejemplares en su fondo.

Su nombre hace honor al abogado, escritor, filósofo, presidente de la Biblioteca Nacional de México y gran promotor de la lectura en dicho país José Vasconcelos.





La construcción, obra de los arquitectos Alberto Kalach y Juan Palomar, tras sufrir varios retrasos debido tanto a fallas como a recortes presupuestarios, fue inaugurada en el año 2006. Se trata de una admirable muestra de la arquitectura contemporánea, construida en acero, concreto, mármol, granito, madera y vidrio. En la revista Architectural Record se considera como uno de los edificios de bibliotecas más representativos y modernos del mundo.

Una de las singularidades de este edificio, de más de cuarenta y cuatro mil metros cuadrados, es su sistema de estanterías ampliables que permiten aumentar su acervo sin tener en cuenta las limitaciones de espacio.



En sus salas de usos múltiples se realizan talleres literarios, científicos, ciclos de cine, conferencias, etc. También dispone de terrazas panorámicas distribuidas en los distintos niveles del edificio en las que el lector puede disfrutar de una estupenda vista de la Ciudad de México.

El jardín que rodea al recinto bibliotecario tiene una extensión de veintiséis mil metros cuadrados. En él podemos encontrar casi sesenta mil ejemplares de diversas especies arbóreas, arbustivas y herbáceas. Este espacio verde fue creado para aumentar el entorno ecológico de la zona.

Biblioteca Vasconcelos
Eje 1 Norte (Mosqueta)
esq. Aldama s/n
Buenavista, Cuahtémoc
06350 Ciudad de México
México
+52 55 9157 2800


Fotografías de Wikimedia commons

2 de diciembre de 2013

El teatro en la Hispanoamérica colonial. Historia real y simbolismo



Las primeras formas teatrales que llegaron a América fueron de carácter religioso, se trataba de versiones de los Autos medievales cuyas representaciones estaban íntimamente relacionadas con las fiestas públicas.

En la tradición del teatro medieval la alegoría era habitual, se trataba del símbolo mediante el cual se emitía el mensaje aleccionador. Pero antes de la llegada de los españoles al Nuevo Mundo ya existía un teatro indígena en el que también se hacía uso de la alegoría. Tal como afirma Zoé Jiménez Corretjer en Visión cosmogónica de lo alegórico en la obra de González de Eslava ‹‹Tanto los mitotes o areitos, de los cuales guardan memoria múltiples códices, describen los rituales religiosos de los indios en los cuales se llevan a cabo danzas y representaciones de animales. Estos indígenas se expresaban no solo de manera corporal sino en una expresión multifacética que incluía el canto, la actuación, el baile y la música; incluso transformaban el ambiente creando una especie de escenografía natural››.

Por lo tanto no es de extrañar que el mejor medio utilizado por los evangelizadores para llevar a cabo su misión fuera el teatral ya que el teatro era código inteligible para los indígenas e instrumento fácil para los religiosos, de ahí que las representaciones de estas obras se prolongaran ampliamente.

Las fechas marcadas en el calendario litúrgico eran motivo para la elaboración de estas obras pero también lo era la llegada de un Virrey, de un cargo eclesiástico, el nacimiento de un príncipe u otros acontecimientos, circunstancias que González de Eslava, uno de los autores más representativos de este género en la época, incluirá en sus piezas teatrales haciendo confluir de este modo pasajes reales con los signos alegóricos propios de la tradición religiosa pero enriqueciéndolos con el concepto simbólico indígena, aspecto que le otorgará novedad al género y que además permitirá fechar algunos de los dieciséis Coloquios publicados por el agustino Fray Fernando Vello de Bustamante en 1610, nueve años después de la muerte del autor

Muestra de la presencia de lo histórico la podemos ver, de entrada, presentada en los propios títulos de algunos de los Coloquios en los que se cita el acontecimiento o suceso sobre el que se basa su composición, unas veces hecha -seguramente por encargo- para realzar la figura de ciertos personajes relevantes y otras para dignificar acontecimientos o la celebración que se iba a llevar a cabo.

Eslava crea sus alegorías aprovechando ingeniosamente los sucesos reales. El coloquio V De los siete fuertes que el Virrey Don Martín Enríquez mandó hazer... es una muestra de ello. En él aprovecha la estrategia de defensa (la construcción de fuertes) ordenada por el Virrey para la guerra en contra de los chichimecas para crear la alegoría que sirve de apoyo al tema doctrinal de su coloquio.

En el coloquio XIV De la pestilencia que dio sobre los Naturales de México, el autor presenta de manera alegórica la epidemia ocurrida en 1576. La enfermedad está representada por una mujer que busca a los hombres para darles muerte y llevárselos consigo. Una prueba de la veracidad del hecho real del que se sirve para crear su alegoría la encontramos en El libro de Thomas M. Witmore Disease and Death in Early Colonial México, en el que aparece esta enfermedad tal y como la describió el autor en su obra teatral.

También encontramos alegoría basada en la historia en el coloquio VIII Del testamento nuevo que hizo Cristo nuestro bien, donde González de Eslava muestra las ventajas de la Ley de la Gracia o Ley Nueva en contraste con las limitaciones de la Ley Vieja. Amado Alonso (Bibliografía de Fernán González de Eslava, Revista de Filología Hispánica) lo relacionó con el debate sobre la ley mosaica en el que González de Eslava, Francisco de Terrazas y Pedro de Ledesma participaron en 1563. Los documentos de la Inquisición han conservado dos versiones de ese debate, en décimas antiguas, según afirma Teodoro Fernández en Sobre el teatro de Fernán González de Eslava.

De igual forma Eslava aprovechó la fusión de lo didáctico y lo cómico para multiplicar las alusiones a la actualidad contemporánea y buscar equivalencias de lo alegórico con lo real, de ahí que encontremos continuas referencias a sucesos, lugares y costumbres del México de su época en los textos, como por ejemplo en el coloquio IV De los cuatro doctores de la iglesia, en el que se alude a lugares como Cuyohuacan, Huaxaca, Cuernavaca o Micchuacan, sin olvidar el propio lenguaje utilizado, lleno de expresiones populares y de aztequismos, que ayudan a introducirnos en la expresión corriente de las gentes de aquel México de la época.



19 de noviembre de 2013

El puñal



Por Maite Mateos







Asegura que me quiere igual que siempre, tal vez más que antes pero, que quizá, nuestros caminos debieran separarse para siempre. Sus oscuras palabras cargadas de pesadumbre, desasosiego e insatisfacción, llegan a mis oídos y se introducen en mi interior como la afilada hoja de un acerado puñal. Y no entiendo nada. Solo sé que le quiero y que la idea de la separación está muy alejada de mis pensamientos, por mucho que reconozca que alguna vez aparece en ellos como una nebulosa amenazante. Una oscura nebulosa a la que condeno al destierro sin contemplaciones ante la angustia atenazante de la sola idea del distanciamiento y la separación. Entonces solo queda un dolor punzante, cortante en lo más profundo, como el que infligiría la fina hoja de doble filo de un largo puñal. Y la incomprensión. Si yo no quiero y él no quiere, si yo le quiero y él me quiere ¿Qué necesidad hay de separarse?

Y él insiste en que no quiere, pero debe y yo continúo sintiendo la fría amenaza del afilado puñal cerniéndose sobre mí.


Maite Mateos (Cervià de les Garrigues, Lérida)




13 de noviembre de 2013

Cerca del corazón salvaje


"Estoy engañándome, tengo que regresar. No veo locura en el deseo de morder estrellas, pero todavía existe la tierra. Porque la primera verdad está en la tierra y en el cuerpo. Si el brillo de las estrellas duele en mí, si es posible esta comunicación distante, es porque alguna cosa semejante a una estrella se estremece dentro de mí. Estoy de vuelta al cuerpo. Volver a mi cuerpo. Cuando me sorprendo en el fondo del espejo me asusto."

Fragmento de "Cerca del corazón salvaje"
Clarice Lispector



Clarice Lispector





10 de noviembre de 2013

Petite Mort y Vida


Por Farid-Othman Bentria






Casi puedo oler tu piel.
Mis dedos te crean frente a mí y no te tengo.
Ahora, el aire eres tú y me abrasas.
En tu humedad me siento fuego.

Ávido de llegar hasta tu carne,
de que llegues hasta mí, hasta los huesos,
saboreo mi sudor y muerdo al hambre
pero sólo soy un hombre y tengo miedo.

A los vientos y en tu nombre
callo a Dios y te confieso
que tengo para ti todas mis ganas,
que tienes para mí
todo el peso de tu cuerpo.

- º -

Me quiero entretener en las caricias.
Quiero perderme en tus senderos.
Quiero llegar felino hasta tu nuca,
susurrar, a latidos, universos.

Me creas entre escorzos y nocturna.
Atas, intensa, mis manos en tu pelo.
Guardo en tus muslos las mejillas
sonrosadas y furtivas del deseo.

Tu lengua es mi idioma predilecto.
Acato tus espacios.
Rescato siempre un poco más. 
Desvelo.

Invéntame sin prisas
en cada pequeña muerte,
en cada rincón de tus ausencias,
en el furor envolvente de tu tacto,
en la canción abierta de los tiempos.


Farid Bentria (Tánger)



27 de octubre de 2013

Helena, la heroína de las dicotomías




Entre los mitos griegos no solo encontramos dioses, los héroes son protagonistas de gran parte de su repertorio. Se trata de seres semidivinos que generalmente nacen de la unión de un(a) dios(a) y un(a) mortal y son famosos por sus acciones ejemplares.

La primera vez en la literatura universal que vemos actuar y hablar a heroínas es en la Ilíada de Homero, mujeres que posteriormente tendrán una gran tradición en Occidente, desde Andrómaca, modelo de la esposa ideal, hasta Helena, quizá uno de los personajes míticos más difícil de describir.

El mito de Helena ha sido utilizado por muchísimos autores diferentes que lo han ido completando o variando dependiendo de la función que pretendieran darle. Su principal característica es su irresistible belleza, causa fundamental de la desgracia que acompaña al personaje.

Es hija de Zeus y de Leda, aunque su padre putativo será Tindáreo, rey de Esparta. En un momento determinado, tras haber sufrido un primer rapto por parte de Teseo siendo aún una niña, Tindáreo decide organizar unos juegos en los que se presentarán toda una serie de pretendientes entre los que habrá que escoger esposo. Tindáreo obliga a que todos los pretendientes hagan un juramento por el cual se comprometen a acatar la decisión final y a ayudar a mantener el nuevo matrimonio. Esta será la causa por la que la mayoría de los caudillos griegos estarán obligados a combatir en la guerra de Troya.

Finalmente se elige como esposo a Menelao, hermano de Agamenón. El matrimonio pasa una época de tranquilidad hasta que Paris, príncipe troyano, recala en las costas de Esparta. Haciendo gala de la hospitalidad griega, se le acoge de buen grado pero Menelao debe partir y deja a Paris en compañía de su esposa. Aprovechando su ausencia Paris rapta a Helena y se la lleva a Troya. A su regreso el rey espartano pide ayuda a los antiguos pretendientes de Helena que habían prometido su auxilio en el caso de que algo así se produjera. Tiene lugar la guerra de Troya y, tras diez años de asedio, cae la ciudad. Con la victoria de los griegos, Menelao recupera a Helena y regresa de nuevo con ella a Esparta.

Este es grosso modo el resumen del mito de Helena pero los diferentes autores no se han puesto de acuerdo a la hora de describir al personaje, por ello se puede calificar el de Helena como el mito de las dicotomías. La principal que encontramos entre los diferentes autores a través de la literatura griega es sobre su culpabilidad o inocencia. Para algunos Helena es inocente porque ella no podía negarse a marchar con Paris (Afrodita le había concedido a Paris el regalo de obtener la mujer más hermosa y contra el poder de los dioses los humanos no pueden luchar). Otros autores, sin embargo, la hacen culpable al haberse enamorado de la apariencia y de las riquezas de Paris y nos la presentan como un personaje egoísta, únicamente centrado en su propio bienestar.

Otra de las dicotomías es que el personaje de Helena se debate entre dos realidades: la de mujer casada y lo que ello implica de estabilidad y la de mujer eternamente deseada y por lo tanto siempre susceptible de ser una eterna novia.

Helena también navega entre dos realidades digamos de pertenencia geográfica. Es griega de nacimiento pero troyana de adopción. Es hija del rey de Esparta pero una gran parte de su vida la pasa perfectamente integrada en la familia real troyana. No en vano en las distintas manifestaciones literarias se oye a Helena llamar querida suegra a Hécuba y cuñadas a las hermanas de Paris. Y no en toda la literatura griega va a estar clara su postura ante unos y otros: a veces la vemos ayudando a los griegos para que su situación vuelva a ser la que era, pero también presenciamos una postura cercana a su familia troyana.

Como hemos señalado en alguna oportunidad el mito está al servicio del poeta y el de Helena es una clara muestra de ello. Encontramos versiones para todos los gustos...


Pintura de Dante Gabriel Rosseti

11 de octubre de 2013

Octubre



Por Jordi Rivera






El viento que roza hostil nuestras caras
fríamente nos recuerda
que el verano se hizo cobarde.
Es la hora del adiós,
es la hora azul
(porque las horas tienen color:
el tono de nuestros sentimientos).
Desnudos árboles rodean nostálgicas sensaciones.
El tiempo de amor compartido se nos escurre
irremediablemente entre las manos.
Manos tiernas,
dulces pieles,
suaves emociones:
amor joven.
Nos miramos bajo un enmascarado sol cicatero,
furtivo como un ladrón.
La silueta de nuestros cuerpos esbeltos
abrazados por última vez
rompe la uniformidad de un evocador paisaje
de un verde que se fue,
ahora regado por las lágrimas de esta intrusa
primera mañana de otoño
que también llora nuestra partida.
Melancolía... 
Nuestro amor estival tiene ahora que pisar solitario
caminos alfombrados de hoja seca
y la tristeza se nos vuelve obstinada,
casi amiga íntima.
Es momento de recuerdos fugaces,
es ese vago dolor...
es el tiempo en que nuestras vidas
se cubren con un ligero manto gris.
Es Octubre...



Jordi Rivera (Barcelona)




10 de octubre de 2013

La Resistencia


“Ni el amor, ni los encuentros verdaderos, ni siquiera los profundos desencuentros, son obra de las casualidades, sino que nos están misteriosamente reservados. ¡Cuántas veces en la vida me ha sorprendido cómo, entre las multitudes de personas que existen en el mundo, nos cruzamos con aquellas que, de alguna manera, poseían las tablas de nuestro destino, como si hubiéramos pertenecido a una misma organización secreta, o a los capítulos de un mismo libro! Nunca supe si se los reconoce porque ya se los buscaba, o se los busca porque ya bordeaban los aledaños de nuestro destino.”

Fragmento de "La Resistencia"
Errnesto Sabato









8 de octubre de 2013

Biblioteca del Congreso de los EE.UU.

Fotografía de Carold M. Highsmith

En esta oportunidad dirigimos nuestra atención hacia la Biblioteca del Congreso de los EE.UU (en Washington D.C.), que cuenta con el mayor fondo de todo el planeta.

Su colección incluye más de 30 millones de libros en 470 idiomas, más de 61 millones de manuscritos y la colección más grande de libros raros y valiosos. También guarda el borrador de la Declaración de Independencia y más de un millón de publicaciones del gobierno de los Estados Unidos, un millón de números de periódicos de diferentes partes del mundo de los últimos tres siglos, 500.000 rollos de microfilm, 6.000 títulos de cómics, la colección más grande de documentos legales, películas, cerca de 5 millones de mapas, partituras, 2,7 millones de grabaciones sonoras y más de 13,7 millones de grabados y copias fotográficas. El documento más antiguo es una tablilla de piedra del año 2040 antes de Cristo.

También alberga obras de arte, dibujos arquitectónicos y valiosos instrumentos, como el Stradivarius Betts y el Stradivarius Cassavetti.

La biblioteca está distribuida en tres edificios: el edificio Thomas Jefferson, el edificio John Adams y el Edificio James Madison.

101 Independence Ave SE Washington, D.C., DC 20540 Estados Unidos‎
+1 202-707-5000

Y el acceso a su catálogo




22 de septiembre de 2013

En cada hombre hay un poeta

Sigmund Freud

Freud tenía una vivísima curiosidad por saber de dónde extraía el escritor sus temas y cómo era capaz de conmovernos con ellos tan intensamente, cómo podían despertar en nosotros emociones de las que ni siquiera nos juzgábamos capaces.

De esa intensa curiosidad surgió su ensayo El poeta y la fantasía (1908) en el que compara la creación literaria con tres clases de actividades: el juego, la fantasía y el sueño.

"Todo niño que juega se conduce como un escritor”, afirma Freud en su ensayo, “creándose un mundo propio o, más exactamente, situando las cosas de su mundo en un orden nuevo que sea grato para él.  El escritor hace lo mismo que el niño que juega: crea un mundo fantástico y lo toma muy en serio, se siente íntimamente ligado a él, aunque sin dejar de diferenciarlo de la realidad…"

Cuando el hombre crece y deja de jugar solo encuentra satisfacción en la fantasía: “Los instintos insatisfechos del hombre son las fuerzas impulsoras de las fantasías. Cada fantasía es una satisfacción de deseos no satisfechos, una rectificación de la realidad insatisfactoria”. "Normalmente, se trata de deseos ambiciosos que tienden a la elevación de la personalidad o deseos eróticos."

A partir de esas fantasías, Freud establece una relación entre la creación literaria y el sueño diurno, por una parte, y entre el “escritor” y el “ensoñador” por otra. La escritura y el sueño diurno son la continuación y el sustitutivo de los juegos infantiles, según él.

De ahí que todos busquemos una actividad afín a la composición poética (creación literaria), con lo que se estaría de acuerdo con la afirmación que siempre han hecho los propios escritores en el sentido de que “en cada hombre hay un poeta”.

Por lo que respecta al lector, dice Freud que el “placer estético”, el verdadero goce de la lectura procede de la descarga de tensiones dadas en nuestra alma: “cada escritor nos pone en situación de gozar, sin avergonzarnos ni hacernos reproche alguno, de nuestras propias fantasías”.

Para Freud el escritor es un poco nuestro médico…


19 de septiembre de 2013

Soneto de la dulce queja


Fotografía de Sergi Monsegur


Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que me pone de noche en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi Otoño enajenado.

Federico García Lorca


En la producción poética de Lorca son abundantes los símbolos, metáforas e imágenes y este soneto, que pertenece a la serie de poemas amorosos Sonetos del amor oscuro, es una buena muestra de ello.





14 de septiembre de 2013

Sobre Héroes y Tumbas



"Quedó largo rato pensativo y luego volvió a su obsesión: se empecinaba en recordar (en tratar de recordar) los momentos con ella, como los enamorados releen la vieja carta de amor que guardan en el bolsillo, cuando ya está alejado para siempre el ser que la escribió; y, también como en la carta, los recuerdos se iban agrietando y envejeciendo, se perdían frases enteras en los dobleces del alma, la tinta iba desvaneciéndose y, con ella, hermosas y mágicas palabras que creaban el sortilegio. Y entonces era necesario esforzar la memoria como quien esfuerza la vista y la acerca al resquebrajado y amarillento papel.”

Fragmento de “Sobre Héroes y Tumbas”
Ernesto Sabato






13 de septiembre de 2013

Ángel mío


Por Jesús Javier Magaña




Fotografía de Patrick Demarchelier 
(Diana Vishneva y Marcelo Gomes)



Las batallas se conquistan con amor a pesar de que la gloria de tu sonrisa hace delirar palabras nunca antes probadas por la mente. Dejaré que el tiempo pruebe los labios conquistados por tu inocente pasión. Quisiera ser el mago que toque cuerpo donde el manual de la decencia se equivoque en su teoría.

Podría tener mil amores al servicio de mis líneas pero nadie como tú.






8 de septiembre de 2013

Celos aun del aire matan




Si hay un mito que encarne historias de celos es el de Hera, hermana y esposa de Zeus, pero existen otros que, aunque son menos conocidos, incluso han generado dichos populares que se han mantenido a lo largo del tiempo, como por ejemplo el que he utilizado para dar título a esta entrada y que proviene del libreto para la ópera del mismo nombre que compuso Calderón de la Barca, con música de Hidalgo. Me refiero a la leyenda de Céfalo y Procris:

Céfalo era el esposo de la bella Procris, que lo amaba con locura pero de quien sentía dudas de su fidelidad. Por eso un día, disfrazado, quiso someterla a prueba y sin darse a conocer se introdujo en su casa cuando ella lo creía ausente. Le ofreció regalos cada vez más valiosos para que consintiera entregarse a él. La dama resistió largo tiempo pero al fin cedió a la tentación y entonces Céfalo se dio a conocer. Avergonzada, huyó al bosque donde su marido, acosado por los remordimientos, fue a buscarla. Le pidió que volviera a su lado y la pareja se reconcilió.

Sin embargo, pasado un tiempo fue Procris quien debido a las frecuentes salidas de cacería de su amado se volvió celosa. Se preguntaba si sus reiteradas marchas no serían para tentar a las ninfas de los bosques. Un día interrogó al criado que siempre lo acompañaba quien le confesó que su marido, terminada la cacería, se dirigía a un lugar solitario, se tumbaba en la hierba e invocaba a una misteriosa “Brisa”, pidiéndole que acudiese a mitigar su ardor.

Procris, sintiéndose cada vez más celosa, también decidió sorprender los amores culpables de su amado y lo siguió en la caza. Tras oír moverse el matorral donde ella se ocultaba, Céfalo disparó en su dirección una jabalina dotada de la virtud de no errar jamás el blanco. Mientras Procris caía mortalmente herida comprendió su error y supo que su esposo le había permanecido siempre fiel. La "Brisa" que invocaba no era sino el viento...

Calderón, extrayéndolo de Las Metamorfosis de Ovidio, reelabora el mito (no hay que olvidar que desde la Antigüedad los mitos están al servicio de los “poetas” para expresar su mensaje) y obvia la primera parte de la fábula, centrándose en los celos de Procris, y la combina hábilmente con el tema de Eróstrato y la destrucción del templo de Diana. También asimila en su libreto el personaje de la diosa Aurora convirtiéndola en la ninfa Aura para personificar la función incorpórea del “aire”.

Sin duda, un mito muy ilustrativo que muestra los nocivos efectos de los celos.


Óleo sobre tela de Joachim Wtewael

3 de septiembre de 2013

El "yo" en los "Comentarios Reales"




No cabe duda de que al leer los Comentarios Reales, del Inca Garcilaso de la Vega, llama la atención el recurrente uso de lo autobiográfico a lo largo de toda la obra. Podríamos incluso aseverar que se trata del elemento mediante el cual crea la estructura narrativa de la misma.

Para comprender los motivos que le llevan a ello, en primer lugar debemos tener en cuenta que el propósito último de Garcilaso, con sus Comentarios Reales, era por una parte dignificar la historia de sus antepasados y por otra reescribir la historia de la conquista y colonización del Perú, según él la conoció. Necesita corregir a los cronistas españoles y restituir la verdad la cual hará aceptable mediante la autoridad escrita.

La negativa a reconocer sus derechos de herencia por parte del Tribunal español debido a la acusación contra su padre como traidor por la supuesta ayuda que concedió a Gonzalo Pizarro en la batalla de Huarina, contribuyó enormemente, entre otros factores, a la necesidad de Garcilaso de poner por escrito su versión de los hechos. La palabra escrita de los cronistas oficiales tenía mucho peso y así se lo manifestó el propio Tribunal:

“Tienénlo escrito los historiadores ¿y queréis vos negar?”

Para conseguir su propósito, es decir, para refutar lo que escribieron otros historiadores y para dar autoridad a su “verdad” focalizará su discurso en tres pilares fundamentales, relacionados todos ellos con lo autobiográfico:

  • En su calidad de nativo mestizo y por lo tanto con conocimiento de causa.
  • En los relatos que oyó contar a sus parientes e informantes, lo que le permite reconstruir el legado histórico de la civilización inca.
  • En su conocimiento lingüístico del quechua, lengua que los cronistas españoles desconocían.

Sin embargo, este recurso suscitó mucha polémica ya que se le acusó de que su obra no se limitaba a lo puramente documental. Paradójicamente también se le acusó de omitir pasajes de su biografía, como por ejemplo que su madre fue abandonada por su padre por su calidad de indígena para casarse con una española. No hay que olvidar, no obstante, que la omisión de noticias que disminuyan la personalidad del relator o del proceso histórico que se narra era un procedimiento aceptable en la tradición incaica, así como en la historiografía clásica.

Se rechazó igualmente su credibilidad por la excesiva idealización de la cultura inca que se describía de forma totalmente opuesta a como lo habían hecho otros historiadores. Es cierto que Garcilaso idealiza su pasado incaico y tal vez el hecho de suprimir ciertos episodios haya que verlo también bajo esta luz de idealización, tal y como sugiere Enrique Pupo-Walter.

Pero hay que tener en cuenta que es precisamente esta idealización y el elemento autobiográfico lo que dota al texto de una latitud semántica que difícilmente podrían haber alcanzado otros cronistas de Indias.