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1 de julio de 2013

Los hombres que leen son hombres libres

Fotografía facilitada por Tombouctou Manuscripts Projects



"El hombre tiene derecho a leer. Los hombres que leen son hombres libres" sentencia Ismael Diadié Haidora, historiador y filósofo descendiente de los musulmanes que habitaban en la península Ibérica y que junto a judíos y otros colectivos fueron expulsados por los Reyes Católicos.

Ismael Diadié es el director del fondo Katí, la biblioteca de su ancestro Mahmud Katí quien en el siglo XIV huyó de Toledo y se instaló en Tombuctú. Esta biblioteca reúne más de 3.000 manuscritos, un compendio de todo el saber del momento: medicina, astronomía, poesía... Durante más de quinientos años estas obras, que fueron transmitidas de generación en generación, se han visto seriamente amenazadas y muchas de ellas fueron escondidas en aldeas repartidas por zonas remotas de Malí y las más valiosas incluso se llegaron a enterrar para salvarlas del expolio y la quema.

Aunque parezca increíble hoy se sigue sufriendo esta práctica, sin alejarnos mucho en el tiempo el año pasado los yihadistas hicieron desaparecer valiosos manuscritos que incendiaron en Tombuctú. Como afirma Haidora en una reciente entrevista realizada para la televisión de Cataluña, donde ha viajado con el propósito de difundir la defensa de todas las bibliotecas del mundo, “la gente que piensa tener la verdad de su lado quema libros…” “…los quema porque en ellos está la verdad de los demás...”, y por este motivo esta práctica se ha mantenido a lo largo del tiempo en muchos lugares del mundo. Para Ismael destruir los libros es destruir la memoria del hombre, es lo que él llama un memoricidio: “El hombre es su memoria. Cuando se quita la memoria al ser humano queda la bestia.”

Este hombre ha pasado más de quince largos años dedicado a reunir de nuevo la biblioteca de su antepasado Mahmud Katí e intenta ponerla a salvo para siempre. Afirma que su valor no solo es incalculable por los manuscritos en sí sino que hay que añadirle el valor único de las anotaciones que los miembros de la familia escribieron en los márgenes de estos libros durante su viaje hacia el exilio (no olvidemos que en aquella época la carestía del papel era significativa). Estas anotaciones suponen un testimonio fundamental del éxodo al que se vieron obligados musulmanes, sefarditas y otros colectivos en la España de los Reyes Católicos. En los documentos figuran todo tipo de detalles desde los motivos de su marcha hasta la descripción de cuanto les salía al paso durante su huida, sus recuerdos, sus costumbres… todo ello escrito en aljamiado, español escrito con caracteres arábigos.

Para poder mantener estos fondos y preservarlos el fondo Katí ha creado un programa de apadrinamiento que permite, mediante el pago de una pequeña cantidad, asegurar su conservación.

Esperamos que tenga mucho éxito para que esta loable iniciativa vea sus frutos y esta fascinante biblioteca perdure a lo largo del tiempo.

Ismael Diadié Haidara






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