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5 de diciembre de 2014

La palabra





"Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras."

"Confieso que he vivido" Pablo Neruda


18 de noviembre de 2014

Intemperie




Poco se puede añadir a lo que ya se ha dicho y escrito sobre la ópera prima de Jesús Carrasco, novela que desde que se publicara en el año 2013 ha conseguido reunir muchos adeptos pero también detractores.

Personalmente la he disfrutado y, por extraño que parezca, su lectura me ha remitido en más de una oportunidad al poema narrativo “La Cautiva” del argentino Esteban Echevarría. Teniendo en cuenta sus muchas divergencias se me ocurre que tal vez fuera porque ambas obras aúnan los mismos tres ejes temáticos: la huida, la pequeñez del hombre ante la inhóspita naturaleza (elemento protagonista) y la barbarie.

“Intemperie” nos narra la historia de un niño que cansado de someterse, bajo la connivencia del padre, a satisfacer los apetitos sexuales del alguacil de su pueblo decide huir de la casa paterna. La lucha por la supervivencia de cuerpo y alma (elementos a los que a modo de dilogía podría aludir el título) en una región deshabitada y castigada por la sequía será la trama para dar luz a algunos valores universales que aparecen en la novela.

En sus 224 páginas no vemos ni un solo nombre propio y tampoco existen referencias temporales o espaciales. Estas elusiones podrían ser un recurso más para dotar de universalidad y atemporalidad los hechos que narra, aunque no es difícil deducir que los mismos se sitúan en la segunda mitad del siglo pasado (postguerra) y toman como escenario la meseta central de España.

Es una historia lineal, sin saltos temporales (salvo una excepción), escrita en presente narrativo y en la que apenas aparecen diálogos. Un poco lenta, bajo mi criterio. De prosa ágil, con frases concisas y un léxico lleno (tal vez en exceso) de voces rurales. En este aspecto el autor hace un auténtico alarde de su riquísimo caudal lingüístico.

Para terminar, como curiosidad, añadir que "Intemperie" se publicó en trece países de Europa antes de editarse en España lo que no deja de ser un ejemplo de lo difícil que resulta en este país debutar como escritor.


28 de octubre de 2014

Solo pienso en ti


















Desde que en el año 2010 publicara su nueva Ortografía de la lengua española, la Real Academia de la Lengua (RAE), entre otras novedades, aconseja escribir sin acento el adverbio solo que, como sabéis, hasta entonces era norma acentuar para distinguirlo del adjetivo de idéntica grafía.

La misma recomendación la extiende a la hora de escribir los pronombres demostrativos este/a, ese/a, aquel/la (y sus plurales), que también acentuábamos para distinguirlos de los adjetivos demostrativos.

El motivo se debe a que dichas palabras, según las normas de acentuación, no deben llevarlo por tratarse de palabras llanas acabadas en vocal o en el caso de “aquel” palabra aguda acabada en consonante distinta a n o s.

No se trata de una imposición y por lo tanto no se considera una falta de ortografía continuar utilizando la tilde diacrítica en estas palabras, de ahí que actualmente encontremos escritos en los que aparece y otros en los que no. No obstante, la RAE recomienda no acentuarlas. Argumenta que por el contexto se puede deducir perfectamente lo que se pretende comunicar y por lo tanto no cabe la ambigüedad. ¿Pero qué ocurre cuando el enunciado en el que aparece es breve?, por ejemplo en la frase:

"Solo pienso en ti" (con adverbio: 'solamente pienso en ti') versus "Solo pienso en ti" (con adjetivo: 'estoy solo -sin compañía- pensando en ti').

Tal vez la solución sea recurrir a signos prosódicos (la pausa) cuando se trate de un adjetivo:

"Solo pienso en ti" versus "Solo, pienso en ti"

Lo cierto es que aunque no quepa la ambigüedad sí cabe la duda: ¿lo escribo como durante toda mi vida lo he escrito y leído o sigo la recomendación de la RAE?

Personalmente, me he autoimpuesto seguir su consejo pero no niego que ese acento, al igual que sucede con otras pérdidas autoimpuestas, siempre está presente en mi mente. ¡Me cuesta tanto olvidarlo…!



11 de octubre de 2014

Con dos huevos


Hace unas semanas leí un artículo en la prensa sobre un libro, publicado por la editorial vasca Astiberri, que recoge algunas expresiones de la lengua española muy arraigadas. Como no podía ser de otra forma, haciendo gala de mi impulsividad a la hora de engrosar mi ecléctica biblioteca, me hice con un ejemplar.




Héloïse Guerrier, autora de este libro que ha sido ilustrado –o traducido a imágenes- por David Sánchez, estudió Filología Hispánica en París pero cuando llegó a España se encontró con toda una serie de expresiones que nunca había visto u oído en sus años de carrera. Esa sensación de extrañeza fue la que la impulsó a idear el libro.

A modo de ejemplo, transcribimos una de sus entradas: "Cagarse en la leche"



Fórmula coloquial de enojo, rabia o disgusto. Me acaban de robar la cartera, ¡me cago en la leche! La leche protagoniza una gran cantidad de expresiones del español ("tener mala leche", "ser la leche", "dar una leche"...) En este caso, la leche a la que se alude es la materna: "¡Me cago en la leche de tu madre!" o "¡Me cago en la leche que mamaste!" son dos de sus muchos enunciados completos.

Sin duda se trata de un libro que, además de estar editado con mucho mimo, tiene atractivo y puede resultar una buena herramienta para que los profesores de ELE, mediante las sucintas explicaciones –traducidas al inglés y al francés- y las suculentas ilustraciones que lo conforman, amenicen sus clases. Es recomendable para aquellos nativos o extranjeros que tengan interés en conocer nuestra jerga e incluso se puede convertir en un divertido “objeto” de regalo.

Sin embargo, sin el más mínimo ánimo de menospreciarlo y reconociendo otros méritos, no esperéis encontrar entre sus páginas una exhaustiva información filológica sobre el origen de las expresiones que recopila. Es evidente que no es ese el objetivo.




  

9 de octubre de 2014

Fotomatón. Cesión voluntaria de identidad





El fotógrafo Onofre Bachiller, entre los años 1987 a 2000, montó una especie de estudio fotográfico ambulante en nueve puntos distintos de la ciudad de Barcelona con el objetivo de ofrecer a los transeúntes la posibilidad de autorretratarse. Lo único que tenían que hacer era posar y accionar la perilla para formar parte del proyecto que él denominaría Fotomatón.

Pero Fotomatón no es un simple proyecto fotográfico con el autorretrato como elemento protagonista sino que además se trata de un documento con valor histórico-antropológico que nos muestra una singular estampa de la Barcelona de los noventa. No hay que olvidar que los participantes, de forma pública y ante la mirada de los curiosos, cedieron su imagen e identidad al mundo sin saber a qué o a quién iría destinado el proyecto. Ante tal circunstancia, aun teniendo en cuenta el más que reconocido placer de fotografiarse a uno mismo, cabe preguntarse qué es lo que les induce a participar. Onofre al respecto argumenta:
“Si sirve la metáfora, es como el que deja su firma, inscripción y fecha en una piedra, con la intención de demostrar que él ha estado allí. Es la necesidad de constatar el momento, un instante de vida continuo que grabamos y aislamos como una cápsula atemporal, con la ilusión del reconocimiento futuro y anónimo de nuestra huella, de nuestro paso por la vida.”
Gracias a una campaña de micromecenazgo, que ha permitido su financiación, una parte de este proyecto se ha convertido en un libro que recoge una selección (entre los más de 4.500 disparos que se hicieron) de 180 imágenes en blanco y negro, ampliadas en formato DINA4.

Anoche, en la galeria VALID FOTO, se llevó a cabo la presentación y entrega de ejemplares y, por supuesto, no nos perdimos el acontecimiento.











25 de septiembre de 2014

"On reading": gente leyendo




"On readling", publicado por primera vez en 1971 por la editorial neoyorquina Grossman, reúne algunas de las fotografías de gente leyendo que André Kertész capturó a lo largo de cincuenta años en distintos lugares del mundo, concretamente entre 1920 y 1970.

André Kertész, fotógrafo autodidacta de origen húngaro, hoy es considerado como uno de los más influyentes del periodismo fotográfico.

Un libro sobre lectores, visualmente hablando.

















17 de septiembre de 2014

Crepúsculos


Por Jordi Rivera



Pintura de Claude Monet



En un atardecer como el de hoy
cuando el horizonte se viste de carmesí para despedir al sol
me enamoré de ti.

En un atardecer como el de hoy
una tenue luz azul bañó nuestra piel
y nuestros cuerpos hablaron.

En un atardecer como el de hoy
envuelto de solemne silencio
diste agua fresca a mi corazón sediento.

En un atardecer como el de hoy
mi boca llegó a tus labios
para quedarse en ellos.

En un atardecer como el de hoy
cuando el mar y el cielo se funden en un solo color
tu y yo fuimos el crepúsculo.

En un atardecer como el de hoy
me perdí en el oscuro bosque de tu pelo
y me abrasé en el desierto perfecto de tu espalda.

En un atardecer como el de hoy
tus brazos fueron mi único vestido
y tu cuerpo la vocación de mis manos.

En un atardecer como el de hoy
tus caricias fueron un lenguaje que no quería callar
y tus ojos, abiertas ventanas a la belleza del universo.

En un atardecer como el de hoy
no hubo palabras,
nos amamos en silencio.

Cuando la noche derrota al día
y un velo de neón comienza a cubrir las almas,
en un atardecer como el de hoy
he visto vagar la lejana sombra de tu recuerdo.


Jordi Rivera (Barcelona)




15 de septiembre de 2014

2113



Por Alejandro Vargas



Ilustración de OROPIS




Año 2113. Los tratados en materia de ingeniería genética en la cumbre de Beijing de 2050 habían creado toda una gama de cruces genéticos fantásticos, y cualquiera que se diera una vuelta por el planeta Tierra a día de hoy tendría la sensación de haberse perdido en el rodaje de una película de Star Wars, o en un planeta fronterizo donde todas las razas de la galaxia tienen su representación, tales son las extravagantes formas que han llegado a adquirir los seres vivos de nuestro mundo. Un grupo de ellos, que trabaja en la construcción de un pozo acuífero al lado de una de las últimas zonas boscosas del planeta, hace días que está alterado, a causa de la extraña aparición en el bosque de una criatura extraña, una de las últimas humanas no modificadas, que suele pasear por las tardes entre las hayas del lugar. Ansiosos por acabar la jornada laboral, la última hora se les hace eterna, y en cuanto suena la sirena se reúnen en el sendero que conduce al bosque para esperar a la “Extranjera”. El primero en divisarla es el Hombre de Gelatina, una masa blandengue de fluidos azules con un cabezón enorme, que la ve entrar como de costumbre por uno de los laterales de la arboleda. Los cinco se ponen en marcha; el Hombre de Gelatina va primero, líder implícito del grupo por ser el que tiene la cabeza más gorda, seguido del Pulpo Amarillo, experto en manejar las palancas de la maquina de extracción. Tercero va el Androsauro, que ejerce de psicólogo laboral, cuarta la Serpiente Trepadora, encargada de explorar los conductos de ventilación, y por último Escaqueado, un impersonal personaje de materia dúctil y lilácea al que nadie en la explotación ha encontrado todavía una utilidad demostrable. Los cinco penetran en el bosque, siguiéndola a una distancia prudencial. Es un bosque hermoso, el último hayedo del planeta, donde la luz rebota contra las hojas y juega a dibujar sombras en el suelo, manchas oscuras que cambian de forma según la dirección del viento. La chica también es hermosa; tiene el pelo naranja, algo modificada sí que está, y largo, y se lo recoge en una espesa cola de caballo. Va tranquilamente vestida con una camiseta azul y unas bragas rosas, hace tiempo que la gente del planeta no se fija demasiado en esas cosas. Lleva algo bajo el brazo, algo así como una caja, los cinco engendros llevan días preguntándose qué podrá ser…de repente ella se detiene, no se ha dado cuenta de que la siguen, ser entes gelatinosos tiene sus ventajas, se tumba boca abajo en el suelo y abre la caja…sus perseguidores se asombran, se miran unos a otros asustados, ahora saben lo que es, es un libro, un libro, han visto libros en películas de época y en algunos documentales. Cinco largos minutos pasan observándola, todos menos Escaqueado, que está agachado detrás de un árbol con las manos en la cabeza, y poco a poco empiezan a hablar entre ellos: “Un libro”, “un libro”, “está leyendo”, “qué chica tan extraña”, “qué extraña”, “¿está leyendo o en realidad lo hace ver?”, “qué chica más rara”, “¿se lo preguntamos…?”. Los cinco avanzan lentamente, temerosos de asustarla, y mientras ella continúa leyendo, ajena al hecho de que, por vicisitudes de la historia y de las costumbres, se ha convertido en un bicho raro.


Alejandro Vargas (Texto registrado en Safe Creative. Todos los derechos reservados.)





12 de septiembre de 2014

Amalgama de porqués



Hace unos meses, tras publicar mi entrada sobre el prefijo super una querida colega bloguera me pidió que escribiera un artículo sobre los distintos usos de por qué, por que, porqué y porque. Siento haber tardado tanto pero, por fin, aquí está.



¿Por qué me abandonas?, le preguntó confuso,
pero nunca le diría el porqué
porque ni ella misma sabía
el motivo por que lo hacía. 


No es caprichoso que encontremos estas cuatro grafías distintas. La diferencia radica en el tipo de palabra (categoría gramatical) al que pertenece cada una de ellas y la función que desempeña en el enunciado. 

De forma que cuando se trata de una locución compuesta por dos palabras:
  
Por qué (preposición por y pronombre interrogativo qué): Se utiliza únicamente en oraciones interrogativas, ya sean directas (con signo gráfico) o indirectas (sin signo gráfico).

"¿Por qué me abandonas?" / "Le preguntó por qué lo abandonaba".
 Por que (preposición por y pronombre relativo que): Para reconocerlo solo tenemos que sustituir el pronombre relativo que por el sintagma el cual
 "Ni ella misma sabía el motivo por (que/el cual) lo hacía."

Y cuando se trata de un solo término:

Porqué (sustantivo): Sinónimo de causa, motivo. Como todo sustantivo puede ir precedido de un determinante (el porqué, su porqué, etc.) y admite plural (los porqués). Es muy fácil reconocerlo ya que el resto de casos ni admite determinantes ni la sustitución por dichos sinónimos.  
"Nunca le diría el porqué/la causa/el motivo."
Porque (conjunción): Su función es introducir una oración subordinada que explique la causa de la oración principal. 
"… porque ni ella misma sabía el motivo."
Resumiendo:

Por qué ¿?
Por (que/el cual)
(el) porqué
Porque (quiero)

¡Espero haber podido aclarar dudas! :)




9 de septiembre de 2014

Açó és or, xata!


Consultar la etimología de las palabras es un ejercicio muy conveniente para además de conocer su origen observar la evolución de los sonidos de una lengua determinada. Pero también resulta muy interesante conocer las leyendas (etimología popular) que giran en torno a su procedencia.

Hay una leyenda que cuenta que:
En el municipio de Alboraia, situado en el norte de Valencia, tenían por costumbre elaborar una refrescante bebida a base de agua, azúcar, canela y chufa. Un día, una lugareña ofreció un vaso a un sofocado caminante que procedía de la zona sur, quien tras beberla quiso saber de qué se trataba. És llet de xufa ('Es leche de chufa'), contestó la muchacha y el caminante entusiasmado por su sabor exclamó: Aço és or, xata! (¡'esto es oro, chata'!) y de ahí el origen de su nombre en valenciano: ORXATA.

Existe una variante de esta leyenda que ambienta la anécdota en la época de la Reconquista y que tiene como protagonista nada menos que al rey Jaime I “el Conquistador”.

Sin embargo, el Diccionario etimológico de la lengua castellana de Joan Coromines nos dice que:

horchata, 1734, cat. orxata, 1797. Del lat. HORDEATA 'hecha con cebada', derivado de HORDEUM 'cebada'. Está claro que no es palabra hereditaria en castellano, pero cabe dudar entre suponer que se tomase del it. orzata id., 1570, o admitir que es mozarabismo de procedencia valenciana, según parece más verosímil, aunque no tengamos comprobación de la existencia antigua del vocablo en Valencia.

Provenga de donde provenga el término lo cierto es que se trata de una bebida milenaria con muchas propiedades curativas y además está deliciosa, especialmente la que sirven en Casa Daniel (Alboraia).





18 de agosto de 2014

Temores infundados



Por Francisco de Rivera






La madre de Abel era modista, colgaba las prendas en las que trabajaba sobre maniquíes, y allí dormían, dando al pasillo.

El pequeño Abel imaginaba, como El Quijote, que aquellas siluetas que veía de reojo al pasar por delante, camino de la cama, eran los malos, que venían a llevárselo, y aceleraba el paso, muerto de miedo.

Ya crecido, lo recordaba y no podía evitar reirse de sus temores infantiles. De mayor, el miedo y la ansiedad le privaban a menudo del sueño. Tuvo que desandar los años para que el adolescente que fue le hiciese ver que sus temores de hoy eran como la sombra del maniquí de su infancia: sólo existían en su imaginación (de adulto) y cobraban vida cuando él se la daba; vistos de cerca, juzgados racionalmente, no existían, sólo eran telas.



Francisco de Rivera (Oviedo)


8 de julio de 2014

Juana Asbaje: mujer, poeta, monja...







Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero, 
bella ilusión por quien alegre muero, 
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias, atractivo, 
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero 
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía: 
que aunque dejas burlado el lazo estrecho 

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho 
si te labra prisión mi fantasía.

Sor Juana Inés de la Cruz 



Aun tratándose de un soneto de forma clásica tanto en su estructura como en la temática (la ausencia del amado es tema fundamental del amor cortés hasta el final del Barroco), nos encontramos ante una composición de gran originalidad en la que la voz lírica consigue el triunfo amoroso traspasando las barreras físicas y anteponiendo el poder del pensamiento.  La victoria de lo psíquico sobre lo físico es un principio fundamental en la obra de esta autora y este poema es una clara muestra de ello.

Juana Asbaje (conocida como Sor Juana Inés de la Cruz) fue una mujer cuya inteligencia y sensibilidad la convirtieron en la mejor poeta novohispana del siglo XVII, en un mundo que tradicionalmente estaba reservado a los hombres. Sin embargo, por “oscuras” razones, acabó sus días prácticamente escondida y renunciando a toda celebridad.

Fue una mujer adelantada a su tiempo, con un ávido deseo de saber (a los tres años aprendió a leer y a escribir e incluso solicitó a su madre que le permitiera asistir a la Universidad disfrazada de hombre). Su adolescencia y juventud están vinculadas a la corte virreinal donde alababan su belleza, inteligencia e ingenio pero por alguna íntima razón (tal vez su afán de conocimientos, su deseo de vivir sola o el hecho de ser hija ilegítima...) se siente empujada a recluirse en un convento a temprana edad.

Para conocer las claves de su personalidad resultan de lectura imprescindible sus cartas "Respuesta a Sor Filotea de la Cruz" y "Carta atenagórica", textos que además de aportarnos muchos datos sobre la autora son un ejemplo de su viveza narrativa. También resulta muy interesante el estudio que realizó sobre ella Octavio Paz "Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe" publicado en 1982.


"No leo para saber más sino para ignorar menos"



31 de mayo de 2014

A mil besos de profundidad







Supe de un hombre
que dice las palabras tan maravillosamente
que con sólo pronunciar sus nombres
las mujeres se le entregan.

Si estoy mudo junto a tu cuerpo
mientras el silencio florece como tumores en nuestros labios
es porque oigo a un hombre subir la escalera
y aclararse la voz al otro lado de la puerta.





"Mi guitarra ha llegado a casa" fueron las primeras palabras que pronunció al salir al escenario del Palau de la Música de Barcelona en 1974, su primer concierto en España, un recital que dedicó a Federico García Lorca, "el poeta que arruinó su vida desde que abriera su libro El Diván de Tamarit", según afirma el propio cantante.

La editorial Visor Libros, con motivo de los cincuenta años de la obra musical y poética del bardo canadiense, publicó esta antología "A mil besos de profundidad" que recopila sus mejores composiciones -muchas de ellas inéditas-, traducidas por Alberto Manzano. El primer volumen, el que aparece en la imagen, recoge las canciones y poemas de los años 1956 a 1978 y el segundo las compuestas entre 1979 al 2006.

Leonard Cohen, la voz que canta poemas, la voz que recita canciones.

Y un día un apasionado amante de la música pone en tus manos este libro y descubres algunas maravillas que no conocías...

Y aquí os dejo la canción que le da título al libro:





Viniste a verme esta mañana
Y me trataste como si fuera carne
Hay que ser un hombre para saber
Lo bueno y dulce que es eso
Mi doble en el espejo, mi pariente más cercano
Te conocería hasta durmiendo
¿Y quién sino tú podría llevarme
A mil besos de profundidad?

Te amé cuando te abriste
Como una azucena al calor
Yo sólo soy otro muñeco de nieve
Bajo la lluvia y la cellisca
Que te amó con su amor helado
Y su físico de segunda mano
Con todo lo que es y todo lo que fue
A mil besos de profundidad

Sé que tenías que mentirme
Sé que tenías que engañarme
Posar con todo el ardor y la altivez
Tras los velos de la pura falsedad
Nuestro perfecto porno aristócrata
Tan elegante y barato
Soy viejo pero aún me gusta
A mil besos de profundidad

Aún funciono con vino
Aún bailo mejilla con mejilla
La banda está tocando Auld Lang Syne
El corazón no piensa retirarse
Hice una carrera con Diz y Danté
Aunque nunca tuve su fondo
Pero una o dos veces me dejaron tocar
A mil besos de profundidad

El otoño se coló en tu piel
Algo me ha entrado en el ojo
Una luz que no necesita vivir
Ni necesita morir
Un enigma en el libro del amor
Oscuro y obsoleto
Hasta que con el tiempo y la sangre lo vea
A mil besos de profundidad

Soy bueno con el amor soy bueno con el odio
Es en medio donde me quedo paralizado
He estado preparándome pero es demasiado tarde
Hace años que es demasiado tarde
Pero tú estás muy guapa, de verdad
El orgullo de Boogie Street
Alguien debe de haber muerto por ti
A mil besos de profundidad

Te amé cuando te abriste
Como una azucena al calor
Yo sólo soy otro muñeco de nieve
Bajo la lluvia y la cellisca
Pero ahora no necesitas oírme
Y cada palabra que diga
Sólo irá en contra mía
A mil besos de profundidad






22 de mayo de 2014

Casta Diva


Hoy he recibido un regalo que merece ser compartido con todos vosotros:  Un maravilloso vídeo con la excelente aria "Casta Diva" de la tragedia lírica "Norma" interpretada por Maria Callas e ilustrado con las fotografías de una persona a quien le di la vida.

Espero que os guste tanto como a mí.





¡Gracias, Jordi Rivera!


12 de mayo de 2014

Reencuentro


Por Francisco de Rivera






Salí del mundo mágico de la infancia dando un portazo, hace demasiado tiempo como para acordarme con detalle. Quise volver, pasados ya los años, buscando consuelo en la despreocupación y la falta de responsabilidad propias de tan tierna edad. Al llegar, noté ya de lejos la puerta astragada por el paso del tiempo: la pintura comida por la luz y abarquillada; la madera agrietada por el sol y el viento.

Al llamar, me franqueó el paso un tipo de gesto adusto, arrugas incipientes y aspecto serio; evité su mirada, poco complaciente, mientras buscaba en la desangelada estancia al niño que fui. De pronto, recordando algo familiar en el rostro del desconocido, me volví y lo observé sin disimulo, casi con descaro; la sorpresa inicial dio paso a la afirmación; no había duda: era yo.



Texto y fotografía de Francisco de Rivera (Oviedo)




6 de mayo de 2014

¿Un superhombre o un hombre súper?




Aunque no es el fin de este blog hablar sobre ortografía o gramática lo que me lleva hoy a dedicar una entrada a este prefijo (además del hecho de que siento cierta aversión hacia él si lo leo varias veces en un mismo texto) es la errónea forma en la que se utiliza en algunos medios en los que se supone que el buen uso de la lengua es fundamental.

Lo primero que conviene hacer es diferenciar entre las formas super y súper.  La primera (la que nos interesa) es un prefijo y como tal va unido a la palabra a la que afecta y se escribe sin tilde.

Por ejemplo:  “Esta película es superbuena”.

En el caso de que la palabra a la que se une empiece por la letra “r” lo lógico es que ambas “rr” se sumen, por ejemplo:  “Esta superficie es superresbalizada”. Hay que prestar atención cuando el prefijo se une a una palabra monosílaba ya que puede alterar la acentuación.

Escribir el prefijo super separado de la palabra a la que afecta o con guión es incorrecto, salvo en estos casos:

a)      Se escribe separado cuando afecta a una secuencia completa de palabras: “Me siento super a gusto contigo”.

b)      Se escribe con guión cuando se une a una sigla o cifra: “Con este incremento el impuesto se ha convertido en un super-IVA”  o  “Para filmar la película se utilizó una cámara de super-8”.

La palabra súper (con tílde) es una palabra independiente (no un prefijo) que puede tener varios valores:

a)       “Voy al súper a comprar unas cervezas” (acortamiento de supermercado)
b)       “Mi coche funciona con súper” (referencia a la gasolina súper)
c)        “El profesor que tengo este año es súper” (adjetivo, sinónimo de estupendo)

Es importante diferenciar entre super y súper ya que escribir el prefijo separado o con tilde afea mucho la escritura y como apuntábamos al principio cuando esto sucede en contextos en los que esperamos un buen uso de la lengua, por ejemplo en los medios de comunicación, el efecto puede ser muy desagradable. Pero claro, todo depende del grado de exigencia "gramatical" de los lectores que siguen a ciertos periodistas o gurús de la comunicación.




4 de mayo de 2014

Soneto inspirador: Stoner





¿Es posible que los versos de un soneto sean capaces de cambiar el rumbo de la vida de un hombre?

Eso es lo que le ocurre a William Stoner cuando el raro profesor de literatura inglesa Sloane, auxiliado por un rayo de luz que se filtra por la ventana del aula, espeta:

“El señor Shakespeare le habla a través de 300 años, señor Stoner, ¿le escucha?”.

Instante iluminatorio para el protagonista de la novela "Stoner"; como si se tratara de una revelación divina decide abandonar sus estudios en la Facultad de Agricultura –donde fue enviado con gran esfuerzo por sus padres campesinos- y matricularse en la de Literatura Inglesa para convertirse, con el tiempo, en profesor de la Universidad de Misuri (EE.UU.).

Stoner, básicamente narra la biografía de su protagonista, un hombre a quien podríamos catalogar de auténtico “antihéroe” y cuyo íntegro e inalterable carácter se rige bajo los principios de trabajo, sacrificio y renuncia (tanta que consigue poner de mal humor al lector que siente empatía por él). Una vida vacua, árida y cruel que él acepta estoicamente y que soportará refugiándose en el más puro de los sentimientos humanos: el amor. Amor a la literatura, al lenguaje, a su profesión, al aprendizaje, a una esposa que lo desprecia, a su única hija de quien será alejado, a una alumna amante que no sabrá retener...

“En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una persona intenta conocer a otra”.

Es una novela de una sencillez descarnada. No ocurren grandes sucesos, es una historia esencialmente “humana” mediante la que se intenta mostrar la futilidad de la vida, la soledad del hombre frente al mundo. 

Tom Hanks tras leerla argumentó:

“Se trata simplemente de una novela sobre un tipo que va a la universidad y se convierte en un maestro. Pero es una de las cosas más fascinantes que jamás he encontrado”.

Se publicó en el año 1965 pero durante mucho tiempo pasó inadvertida. La editorial Baile de Sol la editó en lengua castellana en el año 2010.

Su autor, John Williams, también fue profesor en la Universidad de Misuri donde obtuvo su Doctorado. Sin embargo, en la dedicatoria de su novela incluye una advertencia en la que asegura que todos los personajes que aparecen en ella son inventados, incluso altera algunas descripciones físicas e históricas para que todo en ella sea ficción.




Hace unos días en el diario El País, se publicó un artículo de Javier Marías a propósito de la influencia de Shakespeare en su propia obra titulado "Shakespeare, el mayor inspirador". Al leerlo irremediablemente recordé al difunto personaje, Wiliam Stoner, y de ahí que hoy le dedique mi post.




23 de abril de 2014

El dragón y las rosas




En el etéreo jardín de los sentidos supe de un insólito dragón que poseía un don. Brillantes palabras manaban de su boca, eficaz arma con la que conseguía el dulce néctar que alimentaba su insaciable alma. Ardiente fuego su elocuente verbo, pronunciado en cadencias que magistralmente acariciaban la aterciopelada piel de sus víctimas. Rosas, blancas, amarillas o rojas, a todas seducía diciéndoles ser la más hermosa, la más deseada, su rosa preferida. Ingenuas flores que adornaban de variado color su jardín, inmoladas por la belleza de su prosa falsa. Felizmente cautivas, regalándole sin freno la lúbrica fragancia hasta, desposeídas, caer marchitas.


¡Feliz día de las letras y las flores!








8 de abril de 2014

Trasluz



Por Ovidio Moré





Hay un lugar donde la luz es un manifiesto,
y puede ser detrás de esa escalera
por donde bajas envuelta
en la bruma de mis emanaciones.
Puede que haya un vitral con una virgen,
(quizás del Medioevo)
en una catedral antigua, que se te parezca.
Los rayos ténuemente detienen tu silueta
en el espejo de fino azogue transitorio,
y avanzas desnuda, fiera imagen de la luz,
argenta viva y ululante. Rapsodia.

Hay un lugar donde la luz es un manifiesto,
quizás entre mis manos de llagas imborrables
o entre los versos de líquenes eternos,
los mismos versos que cubren las distancias,
las hegemonías, los rituales del agua
y la inmovilidad del disparo con que te acaricio.
La velocidad de la luz te arrastra,
te sumerge, evapora tus átomos, libera tu estructura.
Desnuda desapareces, te transparentas, te vuelves nada:
aire apagado, estático, en sombras.

Hay un lugar donde la luz es un manifiesto
e irremediablemente se fue contigo.


Poema e ilustración de Ovidio Moré (Barcelona)






31 de marzo de 2014

Tu nombre












Nace de mí, de mi sombra,
amanece por mi piel,
alba de luz somnolienta.

Paloma brava tu nombre,
tímida sobre mi hombro.




Hoy, en el centenario de su nacimiento, nuestro pequeño homenaje al gran poeta Octavio Paz.




19 de marzo de 2014

Mi vida es un cuento





Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990), representante esencial de los de su generación -la de los poetas sociales-, uno de los más leídos e imitados y cuya breve obra poética está recogida en Las personas del verbo, reconoció:


‹‹Yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema.››


Personalmente, siempre he considerado los poemas "palabras mayores", nunca me atrevería a querer ser poema, si acaso cuento.




14 de marzo de 2014

Biblioteca Can Mariner


Seguimos el recorrido por los Templos del Saber, pero hoy no me voy a referir a una de las bibliotecas más espectaculares del mundo sino a la de mi barrio, la Bibioteca Horta-Can Mariner





Su nombre conserva el de la masia en la que se ubica "Can Mariner", cuyo origen se remonta al año 1.200, considerada -en su momento- como una de las masías más importantes de Barcelona. El edificio, rehabilitado por el estudio del arquitecto Josep Vila i Bayó, consta de 1.702 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas y un pequeño jardín.

En Horta existe una gran tradición teatral y una clara muestra de ello son las diversas instituciones de que dispone el barrio: el teatro Lluïsos d’Horta, un antiguo establo convertido por los vecinos en 1866 en centro cultural; el Ateneu Hortenc, fundado en 1864; el Foment Hortenc, que data de 1917 y por cuyas tablas han pasado actores como Lluís Homar o Jordi Sánchez; el Casal Font d’en Fargues, que cobija a dos grupos de teatro amateur; y solo por citar algunos ejemplos.

Por lo tanto no es de extrañar que la biblioteca Horta-Can Mariner también esté vinculada a la dramaturgia. Dispone de un fondo especializado en el género, además de las múltiples actividades que se llevan a cabo en torno al mundo del teatro: lecturas dramatizadas, club de lectura de obras dramáticas, presentaciones de novedades, etc. También su sala de actos rinde homenaje, con su nombre, a Pep Montanyès, hijo del barrio y director del Institut del Teatre.

El distrito Horta-Guinardó está considerado como el distrito literario de Barcelona y por ello cada una de sus bibliotecas dispone de un fondo especializado en los diferentes géneros literarios.

Biblioteca Horta-Can Mariner
C/ Vent, nº 1
08031 Barcelona
Tel.: 93 420 82 85


Fotografía de Flora Rodríguez (enviada con motivo del concurso: Tu lugar de lectura preferido)

11 de marzo de 2014

Al pan, pan...


El escritor, poeta y filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson sentenció ‹‹En muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida.››. No sé si un libro es capaz de tanto pero sobre lo que no tengo la menor duda es de que hay libros que marcan un punto de inflexión en nuestras vidas.

En ocasiones, son los responsables de avivar nuestra curiosidad y los que nos animan a querer saber más sobre aspectos que, aun deambulando por el aire, nos son ajenos. Y otras veces, “simplemente” son los precursores de un cambio de hábitos o del nacimiento de una nueva afición en nuestras vidas.

Toda esta parrafada se debe a que hace unos cuantos días entró en mi casa un libro que, sorprendentemente, ha conseguido despertar mi interés por experimentar el placer de sentir mis manos entre la masa.




El artífice de tal hazaña no es otro que el cosmopolita y polifacético bilbaíno Ibán Yarza, autor de "Pan casero" (publicado por Larousse), un panadero autodidacta, que recorre la geografía española con su furgoneta impartiendo multitudinarios cursos y que ha conseguido romper el tópico de que hacer pan en casa es dífícil o requiere mucho tiempo.

El libro, con amenos textos y fotografías del propio autor, está estructurado en tres partes. En la primera, de manera sucinta, se presentan los ingredientes, técnicas y conceptos que hay que entender para hacer buen pan. La segunda parte es un recetario en el que se ponen en práctica los conceptos y técnicas expuestos en la primera. Y en la última, el autor rinde un pequeño homenaje a los panaderos presentando a algunos de ellos de forma representativa, como es el caso de Xevi Ramón (fotografía inferior). También se incluye un anexo con una sección para resolver dudas "Don Pan" y un pequeño glosario.




Ibán se lamenta de que, contrariamente a lo que ha sucedido con los otros dos grandes alimentos de la triada mediterránea -el aceite y el vino-, el pan ha quedado relegado a un segundo lugar. Y es cierto, solo hace falta consultar las estadísticas para comprobar que el consumo de pan se ha reducido significativamente. La creencia de que el pan engorda es uno de los motivos que lo ha alejado de nuestras mesas a pesar de que el pan en sí mismo no solo no engorda sino que contribuye a una dieta más saludable.




Los expertos en nutrición (tengo una buena amiga que lo es) afirman que somos lo que comemos y de ahí la necesidad de proveer diariamente a nuestro organismo con todos los nutrientes requeridos para su correcto funcionamiento: proteínas, vitaminas, minerales, hidratos de carbono y ciertas grasas. El pan es una fuente importante de hidratos de carbono, fibra, vitaminas del grupo B y minerales. Su consumo, en cantidades adecuadas, parece que supone la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, como el de colon. Así lo puso de manifiesto el doctor Angel Gil durante el XX Congreso Internacional de Nutrición que se celebró en septiembre pasado en Granada.

Si además de los beneficios que nos aporta, queremos disfrutar comiendo un buen pan elaborado por nosotros mismos ya sabemos cómo conseguirlo: dejándonos guiar por el magisterio de Ibán.




Los libros, nuestros grandes aliados, para todos los gustos e intereses...


Las dos fotografías centrales son de Ibán Yarza

7 de marzo de 2014

La caperucita de Marjolaine Leray






















Casi nadie que haya leído el cuento La caperucita roja se cuestiona por qué el lobo no se la come en el bosque en el momento en el que se encuentra con ella sino que espera hasta que llega a casa de la abuela.

"Los cuentos de hadas hablan a nuestro consciente y a nuestro subconsciente, por lo que no necesitan evitar las contradicciones, ya que éstas coexisten fácilmente en el subconsciente.", argumenta al respecto Bruno Bettelheim en Psicoanálisis de los cuentos de hadas.

Pero ¿por qué no lo hace cuando sería lo lógico?

Bettelheim opina que:

En la versión del cuento de Perrault, la explicación parace bastante racional: el lobo lo hubiera hecho si no hubiese tenido miedo de algunos leñadores que merodeaban por los alrededores. Puesto que en la historia de Perrault el lobo es un seductor, es lógico que un hombre maduro tenga reparos en seducir a una muchacha ante los ojos de otros hombres. […] Las cosas son muy distintas en el cuento de los hermanos Grimm, en el que se nos da a entender que la voracidad excesiva del lobo explica el aplazamiento de su satisfacción oral. […] A distinto nivel de interpretación, se podría decir que el lobo no se come a Caperucita inmediatamente después de encontrarla en el camino porque quiere acostarse antes con ella: un encuentro de tipo sexual tiene que preceder al acto de "devorarla".  […] 

Marjolaine Leray en su cuento Un petit chapeon rouge (publicado en castellano por Océano Travesía) nos ilustra, mediante la astucia de su singular caperucita, con una explicación mucho más simple y divertida (no puede hacerlo). Pero no os voy a contar de qué se trata, os invito a que dediquéis unos minutos a leer esta breve y exquisita versión del cuento popular.

¡Que lo disfrutéis! 














5 de marzo de 2014

¿Qué es la vida?



















SEGISMUNDO

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Fragmento de La vida es sueño
Pedro Calderón de la Barca


Fografía: Almagro Off, representación de la obra a cargo de la compañía La refinería

27 de febrero de 2014

El autor y la escritura






El escritor, filósofo e historiador alemán Ernst Jünger, afirmaba:

‹‹El material del poeta es la palabra. Por eso nunca puede ser tan abstracto como el pintor o el compositor. En el lenguaje siempre hay historia, sustancia solidificada.››



23 de febrero de 2014

Un demonio llamado "Amor"




‹…El maestro de la obra me explicó sin asombro que el cabello humano crecía un centímetro por mes hasta después de la muerte, y veintidós metros le parecieron un buen promedio para doscientos años. A mí, en cambio, no me pareció tan trivial, porque mi abuela me contaba de niño la leyenda de una marquesita de doce años cuya cabellera le arrastraba como una cola de novia, que había muerto del mal de rabia por el mordisco de un perro, y era venerada en los pueblos del Caribe por sus muchos milagros. La idea de que esa tumba pudiera ser la suya fue mi noticia de aquel día, y el origen de este libro.››

Gabriel García Márquez
Cartagena de Indias, 1994


En su nota preliminar a “Del amor y otros demonios” el autor nos explica la génesis de su novela: el 26 de octubre de 1949, el jefe de redacción del periódico para el que entonces trabajaba lo envía a cubrir la noticia del vaciado de las criptas funerarias del antiguo convento de Santa Clara. De una de las lápidas surgió una inmensa cabellera de veintidós metros; el nombre de la persona allí enterrada era Sierva María de Todos los Ángeles, lo que le hace recordar súbitamente la historia que le contó su abuela y se pregunta si se trataría de la misma niña. No obstante, hay que entender que el García Márquez que firma esta nota preliminar no es el escritor de la vida real sino un personaje más de la obra. Los veintidós metros de cabellera es uno más de los recurrentes elementos mágicos que aparecen en ella.

El título de la novela ya nos da indicios del tema principal que aborda. Puesto que el amor es igualado a lo demoniaco es fácil deducir que de una forma u otra se mostrará la ideología del estamento “iglesia” -entendida en su antiguo oficio de Inquisición-, y sobre todo cuando ese amor se desarrolla entre una niña de doce años, criada en el paganismo, y un cura. 

La historia está ambientada en Cartagena de Indias, en la segunda mitad del siglo XVIII, época marcada por el colonialismo, la esclavitud, el comercio negrero que favorecía a los señores feudales y la gran influencia de la iglesia sobre todos los asuntos sociales. Sierva María de Todos los Ángeles fue mordida por un perro con mal de rabia y los médicos pronosticaron que irremediablemente moriría. Pasados unos días la niña empezó a mostrar una conducta agresiva. El Obispo dispuso que debía ser exorcizada ya que estaba poseída por el demonio y para ello debían recluirla en el convento de Santa Clara. Quien debía llevar a término tal labor era el padre Delaura, pero ¡ay! acabó enamorándose de ella y la niña de él. Sus amores nocturnos (él se introducía en el convento por un pasadizo secreto) discurrían al amparo de los sonetos de Garcilaso que Delaura le recitaba a la niña. Convencido de su buena salud intercedió por ella ante el Obispo argumentando que no estaba poseída pero lo único que consiguió fue que fuera relevado de su función de exorcista y degradado a ser enfermero en el hospital de leprosos. Tras sufrir días y días la ausencia de Delaura, cuando la guardiana entró una mañana en la celda de Sierva para prepararla para la sexta sesión de exorcismos “la encontró muerta de amor en la cama con los ojos radiantes y la piel de recién nacida. Los troncos de los cabellos le brotaban como burbujas en el cráneo rapado, y se les veía crecer.”.

Esta historia de amor, que no cae en el sentimentalismo gracias a la ironía de García Márquez, sirve de marco para mostrarnos, entre otros aspectos, la sociedad de la época colonial, la función evangelizadora y su intolerancia hacia otras culturas, el tráfico de esclavos –especialmente africanos- y las consecuencias de crecer en un hogar cuyos desunidos miembros están marcados por el rencor.

¡No dejéis de leerla!




Óleo sobre lienzo de Marthazal

20 de febrero de 2014

Vagar en el recuerdo



Por Alejandro Vargas





Sigo aquí anclado, sin traspasar el límite de la ciudad, como si esta extraña vida desechase cuanto hice o dejé de hacer fuera del cinturón de cemento. Es un circuito cerrado, se repite cada noche, empiezo por un monte pelado y llego hasta un extraño parque donde duerme un lagarto. Luego bajo por mi calle, y veo mi imagen desorientada sentada en un portal, fumando con ansias de vida nueva, y sigo, sigo bajando, para ver una pareja sentada bajo un arco monumental, y me veo a mí mismo mintiendo y balbuceando mi cruel cobardía, sólo para ver en unos ojos amigos el brillo del desencanto… quizás intuí algo, quizás os intuí a ambos, a mi extraño amigo de cara pálida, herencia igual a condena, y a mi otro amigo flaco y larguirucho, imitando la vida de quienes alcanzaron lo que nunca quiso tener… os intuí, os escuché, y luego probé el veneno, tan potente que no puedo dejar de escribir ni después de muerto. Luego subo hacia una calle ancha y sucia, donde me perdía muchas noches buscando tu piso, y acabo en un parque donde me veo corriendo y chillando… y qué curioso tú, que tanto insistías en las cosas pequeñas de la vida, que fueras incapaz de aceptarme… camino y camino, y con el día me esfumo, pero cada noche intento reunir todos los átomos de energía que me envuelven para convertirlos en algo sólido, para volver a vivir, para dejar de vagar en el recuerdo.


Alejandro Vargas  (Barcelona). Texto registrado en Safe Creatives. 

16 de febrero de 2014

Frida pintada por Frida


«La obra de Frida Kahlo es una cinta de seda alrededor de una bomba.»

André Breton




Para poder llegar a entender en profundidad una obra, sea del tipo que sea, es necesario acercarse a todas las particularidades que la envuelven y entre ellas resulta imprescindible conocer las circunstancias que rodean a su autor. Sería harto difícil comprender la obra de Krida Khalo obviando este aspecto.

A los dieciséis años sufrió un trágico accidente que le destrozó la columna vertebral y la obligó a llevar durante el resto de su vida unos dolorosos corsés de yeso, a estar postrada durante largos periodos y a numerosas intervenciones quirúrgicas. Su dolor queda fielmente reflejado en sus pinturas, la mayoría de ellas autorretratos en los que muestra sus dificultades por sobrevivir.




Rauda Jamis, hace diez años, escribió una documentada biografía sobre esta extraordinaria mujer cuya lectura nos ayuda no solo a conocer a la niña, mujer, artista, esposa, amante... que fue Frida sino la vida, arte e intelectualidad del México de aquella época y del mundo occidental en general. 

Uno de los muchos documentos imprescindibles para acercarnos a su obra y una muestra más de que la literatura puede estar íntimamente vinculada a otras artes.




«Nunca pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad»

Frida Khalo