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24 de noviembre de 2015

Albada



Cuando tu feraz cuerpo se deshace
en líquidas sustancias,

cuando al amanecer en tu deriva encuentro
fragmentos de mí mismo naufragados
y a tientas vuelvo a tus entrañas

en la oscura raíz del sueño siento
con qué puro poder puedes llamarme.

José Ángel Valente




21 de noviembre de 2015

Rebeldía femenina



Ser rebelde lleva la vida entera,
borrarte los privilegios de la piel,
inscribirte en la soledad del desacuerdo,
dejar atrás a los usurpadores.
No hay premio a una rebelde
más allá de poder regar sus flores en el tiempo que apropia,
salir a dar de comer a las aves una mañana donde el capital devora,
sonreír con los dientes maltrechos ante la desventura del desayuno,
ser indigente en la casa que nadie sueña.
Las rebeldes saben de qué están hechos los premios,
rechazan los mendrugos que lanza la mano del opresor.
Una rebelde tiene como único premio la vida,
porque de ella nadie se apropia,
en ella nadie la usurpa,
porque es la única tierra propia de cada rincón donde duerme.
Su rebeldía alcanza siempre a cobijar el
desánimo del progreso
y si de paso una rebelde tiene la alegría
en soledad, ha vencido al mundo.


Doris Lessing (Irán, 1919 - Londres, 2013)



19 de noviembre de 2015

El mito de las edades



El historiador Hesíodo en su largo poema El trabajo y los días, intentando concebir la historia de la humanidad, nos cuenta que los dioses crearon cinco edades. Simbólicamente cada edad pertenece a las características de un metal y de su lectura se desprende que cada tiempo pasado fue mejor.

Resumiendo mucho, nos dice que primero crearon la edad de Oro. En ese tiempo los seres humanos desconocían el trabajo y la vejez, la vida era puro deleite y la muerte llegaba como un dulce sueño. Estos seres acabaron convirtiéndose en démones que vigilaban la tierra y protegían a los humanos. La edad siguiente, la de Plata, los seres eran inferiores tanto en aspecto como en mente. Eran inmaduros (criados por sus madres durante cien años) y vivían poco porque su insensatez hacía que se pelearan entre ellos. Zeus acabó eliminándolos porque no le rendían culto. Más tarde creó la edad de Bronce, marcada por su enorme violencia. Los seres humanos eran una raza guerrera que solo se ocupaba de las obras de Ares (dios de la guerra). Tenían mucha fuerza y unas manos invencibles que les crecían de los hombros. Todo lo que les rodeaba (armas, herramientas, casas…) era de ese metal. Acabó exterminándose a sí misma por su enorme violencia, no hizo falta la intervención de los dioses. Durante la edad de los Héroes, aunque también eran guerreros como los de la edad de bronce, los seres eran mejores y por eso se ganaron la gloria. Algunos murieron en guerras, como la de Tebas o la de Troya, pero Zeus les concedió una vivencia ultraterrena en las Islas de los Afortunados (en los confines del mundo) junto a Océano.

La edad de Hierro es la época de los hombres actuales (dice Hesíodo en el año 700 A. C.), tiempos en los que se sufren miserias, fatigas y en los que los dioses proporcionan enormes preocupaciones. Aventura el autor que Zeus también destruirá esta raza porque se acabará perdiendo el respeto, la piedad y existirán toda clase de acciones ruines.

A la vista de los acontecimientos, parece que falta muy poco para que tengamos una nueva edad. ¿Tal vez la de plástico?



"La larga marcha de la humanidad", acrílico sobre tela (Luis Miguel Valdés)



15 de noviembre de 2015

Retrovisores


NIEVE

Comenzó a nevar en la habitación
cubriendo cada libro,
algunos discos,
tu blusa y la cama.

Poco a poco
copo a copo.

Y fueron calmando
todos los asuntos pendientes que telerañan la cabeza.

Poco a poco
copo a copo.

Un embozo al jaleo,
un fundido en la escena del crimen.
Y cada copo disimuló un reproche.
Y cada copo tapó una boca.

Blanco sobre barro
y objetos
que habían pasado a ser historias.

La nieve lo cubrió todo.
Desaparecieron las formas y los rincones
y nada volvió a oírse en aquella habitación.

Y, sólo entonces,
nos callamos para siempre.


Guille Galván (guitarrista de Vetusta Morla) en su poemario "Retrovisores", editado por Bandaàparte Editores bajo Licencia Creative Commons.




La presentación del poemario en Barcelona fue el miércoles pasado en la Biblioteca Manuel Arranz del Poble Nou, a cargo de Antonio de Egipto (editor), Paula Bonet (ilustradora) y Santi Campos (guitarrista de Amigos Imaginarios y autor del poemario El hombre cometa y la mujer curvada, publicado por la misma editorial).



Guille Galván, Paula Bonet y Antonio de Egipto




Santi Campos y Guille Galván







Fotografías de BlogeRRe


10 de noviembre de 2015

La pequeña muerte



‹‹No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.››

"La pequeña muerte" en El libro de los abrazos de Eduardo Galeano.