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12 de enero de 2016

Exordio


POESÍA, desembárcame,
echame a tierra y léñame;
como a candil de sangre, enciéndeme,
que se sepa Tu Voz.

POESÍA, horádame,
ancla en mí, balsamízame,
sumérgeme en la luz líquida y lenta
de este trago de vino;
rescátame, tremólame,
tengo hambre de tu lanza en mi costado.

Inúndame, POESÍA
haz de mis huesos el temblor;
no tardes, tempestad,
golpea,
abre compuertas sin descanso al vértigo,
amor de mi niñez, POESÍA,
pertúrbame, combáteme,
mira mi corazón, préndele fuego,
deste derrumbe amante amasa el trino,
no hay tiempo que perder,
el sitio es éste, el corazón, oh, sed;
desuéllame, POESÍA,
asesta el golpe que debe abrir el surtidor,
quebrántame;
y en esta carne admonitoria,
carne de dar, devuélveme el niño aquel,
el niño aquel escarnecido y dulce
que lamía tus manos.

Oh, POESÍA, condúceme,
desgástame, desquíciame,
procede,
de donde estés, ordena,
y ponme a caminar.

Abigael Bohórquez en Heredad. Antología provisional (1956-1978)


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Aquí podéis leer un artículo sobre este gran poeta mexicano, publicado en CONFABULARIO, blog suscrito al diario El Universal de México.