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22 de septiembre de 2016

Shakespeare & Company & more



Para los que somos amantes de los libros, es destino obligado visitar la legendaria librería inglesa Shakespeare & Company si viajas a París. Por muchos considerada una de las más bonitas del mundo. Está ubicada en el quinto distrito, frente al río Sena y muy cerca de Notre Dame. Concretamente en el número 37 de la rue de la Bûcherie.





Si paseas entre sus filas de estanterías repletas de libros, nuevos y de segunda mano, es imposible no sucumbir a su embrujo. Tanto es así que incluso, como en mi caso, no te sorprende sentarte al lado de una invidente en una de las dos salas de lectura en las que se conserva parte de la biblioteca de Sylvia Beach, fundadora de esta mítica librería.

Efectivamente fue Sylvia Beach quien inauguró, nada menos que en 1919, el establecimiento en la rue de l’Odeón, número 12. Lo regentó hasta que tras la ocupación francesa, durante la II Guerra Mundial, se vio obligada a cerrarlo. Un oficial quiso adquirir el último ejemplar de Finnegans Wake, de James Joyce, que estaba expuesto en el escaparate, pero Sylvia se negó a vendérselo. El hombre la amenazo con volver y desmantelarle la librería. Una vez se hubo ido, Sylvia se ocupó de trasladar todo el contenido (libros y muebles) cuatro plantas más arriba y con una brocha tapó el nombre de la librería. Shakespeare & Co. habría desaparecido cuando volviese el oficial. No obstante, Sylvia fue trasladada a un campo de concentración donde permaneció seis meses antes de regresar a París. Nunca volvió a abrir la librería. Durante esas dos décadas Shakespeare & Co. se convirtió en el mayor centro de cultura anglo-sajona de París. A ella acudían escritores como Scott Fitgerald, James Joyce, Ernest Hemingway, Henry Ford, Samuel Beckett, Djuna Barnes, Natalie Clifford y un largo etcétera.



Sylvia Beach


Fue en 1951, diez años después de su clausura, cuando George Witman, conocido como el Quijote del barrio latino, tras la muerte de Sylvia Beach, cambió el nombre de su librería Le Mistral (convertida también en el centro de la cultura literaria de aquel momento) por Shakespeare & Company. Como sucediera con su antecesora, fueron muchos los escritores que hicieron de ella su casa, especialmente los de la llamada generación beat. Hoy sigue siendo todo un referente.



George Whitman

Pero no es la única librería excepcional de París. Sin mencionar los abundantes pequeños comercios de libros de segunda mano que podemos encontrar por sus calles (a muchos de ellos acudí en busca, sin éxito, de una edición antigua de Les fleurs du mal de Baudelaire), otro maravilloso templo del saber en el que poder perderse es sin duda la librería canadiense The Abbey Bookshop, ubicada también en el barrio latino desde 1989 (número 29 de la rue de la Parcheminerie). Además de la excelencia del lugar, el propietario es encantador y siempre te invita a café, deferencia que teniendo en cuenta el precio de la excitante bebida en París es un verdadero detalle.




Aunque allí, como suponía, tampoco encontré el poemario de Baudelaire, no me pude resistir a comprar un ejemplar, encuadernado con tela, de las novelas completas de Jane Austen. Tal vez, algún día, consiga vencer mi adicción a comprar más libros de los que puedo leer.





Nota: Las imágenes en B/N han sido cedidas por la librería Shakespeare & Co.





16 comentarios:

  1. Encantador acercamiento al mundo librero francés, usando una de las más emblemáticas. No desesperes en próximas visitas encontrarás el poemario y si no, siempre tienes una excusa para volver a pasear por las librerías y calles de París, siempre París!
    Un beso.

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  2. Muchas gracias, Alfred, por alentarme para que vuelva a París. Creo que te voy a tomar la palabra :-) Me alegra saber que te ha gustado el paseo por sus librerías.

    Un beso.

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  3. Acumulamos libros y libros y nos llenamos la vida de asignaturas pendientes.
    Somos expertos en estresarnos y en soñar mundos que jamás veremos.

    Besos.

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    1. A mí me encantaba pero hace años un día desperté... y ya no volví a soñar.

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    2. Vuelve a intentarlo, tal vez es ahora que sueñas y cuando creías soñar estabas despierto.

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  4. Una maravilla.
    Siempre me ha gustado las pilas de libros amontonados, y su olor.
    Salut

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    1. A mí me sucede igual que a ti, Miquel. ¡Me encanta el olor de los libros!

      Salut!

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  5. Me encantan estas historias de lo pequeño, de las cosas que vemos y visitamos. Me pasa igual que a usted, me moriré si poder leer todos los libros que compro. Los compro más deprisa que los leo, y eso que no hago poco esto último. Me van a acabar de echar de casa, los libros digo.
    Un saludo.

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    1. Las historias de lo pequeño es lo que nos hace grandes. Aunque no los leamos todos, cuánta compañía nos hacen ¿verdad?, los libros digo.

      Un abrazo DLT.

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  6. Acumulo libros, pero también me he mudado de casa y ciudad tantas veces que al final, en cada mudanza me deshago de unos cientos, aunque hay otros cientos que soy incapaz de dejara atrás, al menos de momento.

    Sólo he estado una vez en París, pero por supuesto que uno de mis lugares de visita deseada fue esta librería. Para la próxima visita, me apunto al café gratis del propietario The Abbey Bookshop, que además del detalle tiene muy buena pinta.

    Los libros es mi vicio principal, y cuando no ando con economía de guerra, me chifla adquirir ediciones especiales ya sea nuevas o de viejo. Soy un peligro con la cuenta saneada.

    No podría vivir sin leer y sin soñar.

    Un beso,

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    1. A mí me pasa lo mismo que a ti, Tesa. Soy un peligro. Si entro en una librería soy incapaz de salir sin algún ejemplar. Muchas veces evito ir para no caer en la tentación, pero disfruto con esta adicción mía. ¡Qué le voy a hacer!

      Un beso.

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  7. Me falta Parìs,
    y esas librerìas que huelen a amarillo papel viejo me fascinan. Mi pareja se pone a temblar cuando veo una pues entro y siempre pillo algo (libros, partituras...) y la casa se llena de pilas de libros que ordenar... y que voy leyendo a paso tortuga y siguen llegando otros...
    Veo que no soy la ùnica libro-adicta
    besos, Rita

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    1. ¿Sabes qué? No me sorprende en absoluto lo que dices, me "temía" que eras de mi misma calaña, jaja

      Muchos besos, Chusa.

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  8. Me encantan las librerías!
    Me apunto las de Paris después de ver tu entrada :) A ver si tengo ocasión.
    Y también me apunto tu blog!

    Nos leemos, Anna

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    1. Hola Anna! Benvinguda!

      Gracias por tu visita y tu comentario. Yo también me apunto el tuyo.

      Saludos!

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Gracias por dejar tu huella en este blog.