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9 de mayo de 2017

Polvo en el aire


Mezclado, no agitado. Así es como el poeta sevillano Marcos Matacana Martín nos sirve su “Polvo en el aire”, publicado recientemente por Palimpsesto Editorial y que compila —al parecer— la mayor parte de su creación poética. Un cóctel literario que hay que paladear sorbo a sorbo para poder dilucidar todos sus ingredientes, que no son pocos.

El libro, estructurado en tres apartados, presenta como umbral “Autorretrato”, un poema/carta de intenciones con el que nos invita a adentrarnos en una seudoautobiografía: yo también fui fuerte / y confié en que el tiempo / correría a mi favor / y creí que vivir / valdría la pena / y llegué a pensar / que era un buen tipo / incapaz de hacerle daño a nadie / y mira ahora / en qué me he convertido. Asistimos pues, a través de su lectura, al verseado retrato de una vida en cuya descripción lo propio y lo ajeno se combina con igual intensidad. Con ello, no me refiero a las citas que preceden a cada una de las composiciones que conforman el poemario (que van desde los clásicos grecolatinos hasta los autores más contemporáneos, sin obviar algunos letristas de pop-rock) sino a las abundantes referencias literarias que aparecen entre sus páginas. Guiños de obras de Manrique, Garcilaso, Lope, Góngora, Espronceda, Bécquer, los hermanos Machado, Darío, Rulfo, entre un sinfín de autores universales, que la voz poética descompone para recolocarlos según le conviene a su discurso.