Páginas

5 de noviembre de 2018

SIN MEDIAR PALABRA HABLAN











Recupero este texto que compuse en el año 2016 para la exposición "mani-festo", una muestra artística multidisciplinar que pretendía reflexionar sobre las manos como medio para comunicar emociones y no tan solo como una parte de nuestro cuerpo. Su comisario, Riccardo Giamminola, me invitó a participar y mi aportación al proyecto fue este poema.

SIN MEDIAR PALABRA HABLAN

Cierro los ojos y toco las manos
de la abuela que no conocí,
las del niño croata o de Senegal,
las grandes, menudas, enjutas, lisiadas,
firmes, decrépitas, mullidas, cuarteadas,
marmóreas, silentes, amigas o extrañas.

Las que tiemblan de frío o sudan pavor,
las que zurcen heridas,
las manos ciegas que juzgan, castigan, lastiman
las que dan vida,
las que desde su silla la quitan,
las que reman en pateras para llegar a la tierra
que las salvará,
las que se adornan con guantes de seda, estopa,
piedras preciosas o bisutería,
las que esculpen, cosen, escriben o limpian,
las que dibujan sonrisas,
las que desesperadas se unen
con la esperanza de que las llene el amor.

Cierro los ojos y toco sus manos,
las tibias venas,
las yemas, 
las genuinas huellas dactilares.
Todas tan únicas.
Todas tan iguales.

(Fotografía de Ros Ventura)